En mi calle hay un arroyuelo, ahí vive un otro sapo. Es muy hablador, siempre croa que te croa. Y es muy limpio porque siempre se está bañando.
Los animales que viven en mi calle decidieron que ellos también querían tener un blog. Como ellos no tienen ordenador, me preguntaron a mí que si los podía ayudar y esto hicimos.
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