Si las fotos pudieran hablar escucharíamos a este cerdito de mi calle contarnos que su primo está enamorado de la hija del cerdo de la charca de al lado, que es lo que me estaba diciendo a mí cuando le hice la foto. Aunque, vamos, es un poco evidente que los otros dos son un par de tortolitos ¿no?
Aquí vemos a la parejita feliz después de un año. 
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